jueves, 30 de abril de 2009

YO QUIERO ESQUIAR ¿Y USTED?


Estimados lectores,

Les escribe una mujer que adora la nieve, esquiar y la sensación de velocidad o de volar, como alguna vez dije y escuché entre amigos en las pistas.
Tengo una discapacidad motora, por lo que para esquiar preciso de unos bastones canadienses que tienen pequeños esquíes y frenos. ¿Se los imaginan? ¡Para mí son mágicos! De esa manera esquío 4x4, con dos esquíes en los pies y dos en las manos.
Por mi problema al caminar no corro. Entonces, cuando al esquiar adquiero velocidad, empiezo a sentir el viento frío, veo pasar rápido los árboles y, de repente, siento que la boca comienza a congelarse y… saben ¿por qué? Porque estoy riendo al sentir la velocidad generada por mí misma y no por un motor en un auto o en otro tipo de dispositivo para desplazarme: es algo difícil de entender si quien lee tiene la posibilidad de correr un colectivo, correr porque tiene ganas o porque está apurado.
Para alguien sin discapacidad, esquiar puede ser una actividad más o menos deseada, para la que sólo tiene que comprar un boleto de avión, alquilar un alojamiento y llevarse su equipo o alquilarlo en destino. Para alguien con discapacidad, es lo que hace que tantas horas de gimnasio y rehabilitación tengan sentido, es poder reemplazar esa rutina por desafío, adrenalina y tiempo libre; significa la posibilidad de volar por un rato cerca del cielo y la nieve.
Como pasa con la mayoría de las actividades adaptadas, es más cara que la que realizan personas convencionales; esto hace que este tipo de esquí precise de apoyo económico, de sponsors, tal y como sucede en otros países del mundo. Quienes la desarrollan no precisan notas periodísticas en las que se perciba un sentimiento de pena o compasión. Precisan prensa, exposición; se precisa, además, que sean muchos los que se deslicen por la montaña para que otros vean que es posible y empiecen a preguntarse cómo se hace y dónde está la escuela.
A fin de cuentas, así es como aprendí a esquiar hace algunos años en la ciudad de Breckenridge, en Colorado. Mi padre estaba esquiando en la montaña y yo, en los centros comerciales con mi madre, ya que para mí esquiar en la montaña no era una opción. Esa tarde, cuando regresó, lo hizo emocionado. Me dijo “te anoté en la escuela de esquí”. Pensé que era un chiste, pero no. Me contó que había visto a un esquiador ciego y amputado bajando la montaña y que lo hacía al mismo tiempo que otro que venía esquiando sentado: “¡parecía una bala humana, iba a una velocidad sorprendente!” Entonces en la base de la montaña preguntó y le dijeron dónde ir. El lugar en cuestión era el Centro de educación para actividades al aire libre,BOEC Breckenridge Outdoor Education Center, donde me esperaban al día siguiente a la mañana. Tuve que ir. Era tanta la emoción de ese hombre, mi padre, que no iba a poder convencerlo de que no iba a ser posible. Entonces fui, reticente, con miedo, temerosa de que fuera como un hospital de rehabilitación. ¡Cómo me equivoqué! Adentro había niños, adolescentes, jóvenes y grandes, todos apurados por cambiarse y partir a esquiar a la montaña.
¿El resultado? Una experiencia única: aprender a esquiar y el deseo de volver por más. En Argentina existen muchas personas que han desarrollado fundaciones para que personas con discapacidades puedan aprender a esquiar. Dos ejemplos: Asociación de Esquiadores Discapacitados por Amputación (A.E.D.A) en Argentina, cuyo miembro fundador es Joaquín Ponce de León, instructor profesional de esquí para amputados, que desarrolla su actividad en el Cerro Castor en Ushuaia. Él está amputado y conoció el esquí porque un equipo de médicos organizó un encuentro en Las Leñas, hace muchos años, donde pudo conocer a otros amputados y darse cuenta de que serlo era sólo una característica más.
Todos descubrimos lo mismo: que nos gusta esquiar porque sí, por el placer de poder hacerlo, no para demostrarle nada a nadie ni para jugar a ser superhéroes.
Otro ejemplo es Desafío Bariloche. Allí pueden hacer esquí personas con discapacidades motrices, sensitivas y mentales. Desarrollan una actividad encomiable, pero les hace falta más auspiciantes, más apoyo económico, porque el moral y voluntario lo tienen a montones.
Hasta aquí todo muy lindo, ahora vamos a los números: sigue siendo más económico esquiar en Estados Unidos que en Argentina, a pesar de que hoy un peso no es un dólar. El valor del aéreo es lo que hace la diferencia, pero ¿les parece que realmente es así? Observe el lector la siguiente comparación: tarifas temporada 2007 del Breckenridge Outdoor Education Center comparadas con Desafío Bariloche. En pie de igualdad en cuanto a temporadas.
Breckenridge Outdoor Education Center
· Temporada media: día completo usd 170, si reserva con 14 días de antelación usd 145. De 9 a 12 y de 13.00 a 15.30hs. Medio día usd 100, si reserva con 14 días de antelación usd 85.
· Temporada alta: día completo usd 195, si reserva con 14 días de antelación usd 170. De 9 a 12 y de 1300 a 1530hs. Medio día usd 115, si reserva con 14 días de antelación usd 100. Esta tarifa incluye medio de elevación, instructor privado y asistente de ser necesario; equipo de esquí completo, esquíes, bastones y pantalón impermeable.
Desafío Bariloche no aclara temporada:
· día entero usd 215, medio día usd 115. Las tarifas incluyen equipos de esquí tradicional (carving) o adaptado (bi-ski o mono-ski), instructor y auxiliar. NO INCLUYEN pases de esquí, que en temporada media tienen un 50% de descuento y en temporada alta abonan el importe completo. Si se agregan los valores de los medios de elevación, quedan en un total de: día completo usd 250 día completo y usd 150 medio día en temporada alta y usd 230 y usd 130 en temporada media. Se recomienda reservar anticipadamente debido a la disponibilidad de equipos.
Con la anterior comparación no quiero sino enaltecer el trabajo que realizan organizaciones en Argentina, como Desafío Bariloche, quienes con mucho menos apoyo económico que en el exterior, brindan un excelente servicio que cuenta con muy buenos profesionales, altamente capacitados. Lo que necesito es que este servicio sea accesible económicamente (dentro de lo posible, dadas sus características especiales) a más cantidad de personas con discapacidades, porque son ellas las que llevan acompañantes y se quedan más tiempo, cuando les es posible realizar sus sueños. ¡Y quiero que esos sueños se hagan realidad en Argentina!
Por eso la comparación, por eso el pedido de compromiso de los empresarios, sobre todo de los centros de esquí, de los municipios, de los comerciantes, por eso el deseo de que, cada vez con mayor fuerza, se instale la idea de que si todos, en vez de preocuparnos por la dificultad que encierra el proyecto, nos ocupamos de que se haga realidad, será un negocio y, seguramente, lo será “para todos”.
Para saber más sobre este tipo de actividades: http://www.desafiobariloche.com.ar/ y http://www.boec.org/
Y para planear su próximo viaje a la nieve de nuestro país o a la del país del norte… por supuesto nelidabarbeito@ciudad.com.ar

4 comentarios:

Miguel dijo...

Siempre he admirado a la gente que con discapacidades físicas se lanza a disfrutar de este deporte, ejemplo de superación.
Un saludo desde
SkiClass
en España

Nélida Barbeito dijo...

Gracias por tus palabras!! Vamos por el día en el que esquíe quien esquíe TODOS PUEDAN porque la ACCESIBILIDAD SEA DESAPERCIBIDA y sólo sea cuestión de QUERER y no de luchar para estar en la nieve!

Anónimo dijo...

hola Nelida, sos un ejemplo, principalmente en la cuestión de QUERER y buscar la manera de lograrlo.Me gustaría comunicarme contigo, mi hija estaría viajando a Bariloche en julio o agosto, y me preguntaba si podrías facilitarme información, para lograr una gran experiencia para ella. desde ya muchas gracias.

Nélida Barbeito dijo...

hola, gracias por sus palabras. Puede escribirme a nelbarbi@hotmail.com para quesuhija tenga una gran experiencia en BARILOCHE este año. Saludos, Nélida.