lunes 15 de junio de 2009

OTRA DEMOSTRACIÓN DE QUE LA H ES MUDA

Avatares de la accesibilidad en la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires

Precioso sábado de otoño. El evento: “Cine Debate”, auspiciado por RALS (Red Asistencia Legal y Social). La cita: 15.30 hs, en la Biblioteca Nacional. Horario perfecto para esta estación.
Parada en el estacionamiento de la Biblioteca, miré hacia el frente, más bien, hacia arriba, la gran explanada de acceso al edificio que me aguardaba. Para quien no conoce la Biblioteca Nacional, es como una nave nodriza en medio de los preciosos parques que nos legó Thays.


Casos y cosas de las rampas

Al hacer dos pasos se me vino a la mente el título de una de mis conferencias: “Después de la rampa ¿el servicio o el precipicio?” Les debo las fotos de esta aventura pues me encontraba en el fragor de la batalla, escalándola. Sucede que todas las baldosas están entre pegadas y sueltas, es decir, tambaleantes (como yo al pisarlas). Es como una rampa de baldosas flotantes porque todas “flotan” y hacen un ruido considerable al pisarlas. Pero esto no sería nada si no se levantaran medio centímetro, dependiendo de cómo se las pise, creando un desnivel de un centímetro entre una y otra. Para aquellos “slow Walker”, que encima arrastramos un poquito algún pie, es una lucha y un desafío acceder sin dejar nuestra osamenta tatuada en el piso de tamaña institución.

Mientras cuidadosamente subía la rampa, trataba de recordar cómo había hecho para hacerlo dos años atrás cuando fui a dar una conferencia, en la misma sala a la que ahora concurría para presenciar la película.

Traté de no seguir hurgando en la memoria y me focalicé en la rampa, SIN BARANDA y con HUECOS EN LA CONSTRUCCIÓN, por lo cual caminé estrictamente por el medio, cual novia que se dirige al altar, para no aparecer en el césped circundante, como fruta madura, caída de un árbol.

Al llegar a la cima y con cierto aire de “lo logré sana y salva” y esperando un premio, finalmente entré en el edificio. Al preguntar cómo acceder, me indicaron el ascensor, porque era en el primer piso. Pero antes de pasar, la señora que estaba en la recepción, me dijo: “¿Qué hace Ud. por acá, subió por la rampa?” Asentí con una sonrisa, pues su amabilidad no era merecedora de la respuesta “No, vine levitando”. Me miró de nuevo y, con enojo, dijo: “Puerta H”. La miré con cara de pregunta, pero sin emitir sonido. Suspirando, se disculpé por los inconveniente que hubiera tenido y me dijo: “Usted debiera haber entrado, desde el estacionamiento, directo por la Puerta H, hasta el Auditorio, ¿nadie le avisó abajo?” Y se contestó ella misma “Evidentemente, no. Bueno, discúlpenos, por favor, y al salir, dígale al señor de seguridad que la lleve al ascensor de la Puerta H.”

Sin caer en el chiste fácil de que nadie me dijo porque “la H es muda”, me retiré con una sonrisa. La sonrisa era por varios motivos:

El pequeño logro del día fue subir la rampa.
Lo reconfortante fue que, si bien, NO TODO EL PERSONAL estaba capacitado para atender personas con capacidad reducida, hubo alguien que pudo subsanar y rectificar la información para “EL CAMINO DE LA ACCESIBILIDAD”.
El último y fundamental, fue ratificar la importancia de capacitar a los recursos humanos. Si la pregunta es ¿A QUIÉN? la respuesta, indubitable, es A TODOS. ¿Y por qué a todos? Porque el único que estaba abajo cuando llegué era el de la garita, quien pareciera que su única ocupación era que nadie, sin permiso, dejara su auto allí. Él me vio y no me informó…¿por maldad?. Respuesta: NO, SIMPLEMENTE POR DESCONOCIMIENTO.Y el desconocimiento se soluciona con CAPACITACIÓN.

Entonces, fuera de toda broma, me pregunto ¿la accesibilidad, está representada, pura y exclusivamente, por una rampa? Otra pregunta: ¿lo humano, queda dentro o fuera de la ecuación? La Biblioteca Nacional ¿está hecha bajo las pautas del diseño universal o le faltó un poquito?

En países en vías de desarrollo, en donde siempre falta un poquito, es muy importante el factor humano y por eso, aún más importante, la capacitación.

Entonces, para que la Puerta H no siga siendo una información guardada como los misterios en “El nombre de la rosa”, cumplo en dar difusión de lo sucedido, por este medio y solicito a las autoridades de la Biblioteca Nacional que informen a todos los empleados sobre “La muda Puerta H”.

El cine debate al que concurría era sobre temas de discapacidad, por lo cual, la chance de que fueran personas con diversidad funcional era alta.

Párrafo aparte merece la película proyectada, “Snow cake” y el avance de la película argentina, “Anita”, auspiciada por la fundación DISCAR.

Muy buenas ambas, pero fue cine sin debate, pues la gente de seguridad vino a desalojar la sala porque era la hora de cierre. Firmes y a la voz de “Por favor, por aquí” fueron desalojándonos con prisa y sin pausa, hasta dejarnos fuera. Al salir y recordando la Puerta H, le solicité que me dejara salir por allí. Le mostró al resto la escalera y, a mí, como excepción, me dejó entrar en el ascensor, previo pedir a dos personas que bajaran por la escalera.

Insistí con la Puerta H pero, finalmente, subí al mismo ascensor que me había traído desde la recepción. La rampa, esta vez, para bajarla, me esperaba de noche, con viento y poco iluminada. Por suerte, al ser todos invitados a retirarnos, pude contar con un brazo amable que me hiciera de sostén.

Insistiendo en transitar por el medio de la rampa, por las razones enumeradas, llegué sana y salva. Pero me pregunto, como dice mi tía, “¿qué necesidad?”.

Y, finalmente, vino a mi memoria que, cuando fui a dar la conferencia, hace dos años, parte de los organizadores me llevaron por la Puerta H hasta la Sala Jorge Luis Borges y, también, recordé otra cosa: al irme, quedamos encerrados en el ascensor por unos minutos. Suerte que todo resultó bien, porque como la H es muda, nunca nos hubieran escuchado.
Fotos gentileza de Taringa.net

jueves 30 de abril de 2009

YO QUIERO ESQUIAR ¿Y USTED?


Estimados lectores,

Les escribe una mujer que adora la nieve, esquiar y la sensación de velocidad o de volar, como alguna vez dije y escuché entre amigos en las pistas.
Tengo una discapacidad motora, por lo que para esquiar preciso de unos bastones canadienses que tienen pequeños esquíes y frenos. ¿Se los imaginan? ¡Para mí son mágicos! De esa manera esquío 4x4, con dos esquíes en los pies y dos en las manos.
Por mi problema al caminar no corro. Entonces, cuando al esquiar adquiero velocidad, empiezo a sentir el viento frío, veo pasar rápido los árboles y, de repente, siento que la boca comienza a congelarse y… saben ¿por qué? Porque estoy riendo al sentir la velocidad generada por mí misma y no por un motor en un auto o en otro tipo de dispositivo para desplazarme: es algo difícil de entender si quien lee tiene la posibilidad de correr un colectivo, correr porque tiene ganas o porque está apurado.
Para alguien sin discapacidad, esquiar puede ser una actividad más o menos deseada, para la que sólo tiene que comprar un boleto de avión, alquilar un alojamiento y llevarse su equipo o alquilarlo en destino. Para alguien con discapacidad, es lo que hace que tantas horas de gimnasio y rehabilitación tengan sentido, es poder reemplazar esa rutina por desafío, adrenalina y tiempo libre; significa la posibilidad de volar por un rato cerca del cielo y la nieve.
Como pasa con la mayoría de las actividades adaptadas, es más cara que la que realizan personas convencionales; esto hace que este tipo de esquí precise de apoyo económico, de sponsors, tal y como sucede en otros países del mundo. Quienes la desarrollan no precisan notas periodísticas en las que se perciba un sentimiento de pena o compasión. Precisan prensa, exposición; se precisa, además, que sean muchos los que se deslicen por la montaña para que otros vean que es posible y empiecen a preguntarse cómo se hace y dónde está la escuela.
A fin de cuentas, así es como aprendí a esquiar hace algunos años en la ciudad de Breckenridge, en Colorado. Mi padre estaba esquiando en la montaña y yo, en los centros comerciales con mi madre, ya que para mí esquiar en la montaña no era una opción. Esa tarde, cuando regresó, lo hizo emocionado. Me dijo “te anoté en la escuela de esquí”. Pensé que era un chiste, pero no. Me contó que había visto a un esquiador ciego y amputado bajando la montaña y que lo hacía al mismo tiempo que otro que venía esquiando sentado: “¡parecía una bala humana, iba a una velocidad sorprendente!” Entonces en la base de la montaña preguntó y le dijeron dónde ir. El lugar en cuestión era el Centro de educación para actividades al aire libre,BOEC Breckenridge Outdoor Education Center, donde me esperaban al día siguiente a la mañana. Tuve que ir. Era tanta la emoción de ese hombre, mi padre, que no iba a poder convencerlo de que no iba a ser posible. Entonces fui, reticente, con miedo, temerosa de que fuera como un hospital de rehabilitación. ¡Cómo me equivoqué! Adentro había niños, adolescentes, jóvenes y grandes, todos apurados por cambiarse y partir a esquiar a la montaña.
¿El resultado? Una experiencia única: aprender a esquiar y el deseo de volver por más. En Argentina existen muchas personas que han desarrollado fundaciones para que personas con discapacidades puedan aprender a esquiar. Dos ejemplos: Asociación de Esquiadores Discapacitados por Amputación (A.E.D.A) en Argentina, cuyo miembro fundador es Joaquín Ponce de León, instructor profesional de esquí para amputados, que desarrolla su actividad en el Cerro Castor en Ushuaia. Él está amputado y conoció el esquí porque un equipo de médicos organizó un encuentro en Las Leñas, hace muchos años, donde pudo conocer a otros amputados y darse cuenta de que serlo era sólo una característica más.
Todos descubrimos lo mismo: que nos gusta esquiar porque sí, por el placer de poder hacerlo, no para demostrarle nada a nadie ni para jugar a ser superhéroes.
Otro ejemplo es Desafío Bariloche. Allí pueden hacer esquí personas con discapacidades motrices, sensitivas y mentales. Desarrollan una actividad encomiable, pero les hace falta más auspiciantes, más apoyo económico, porque el moral y voluntario lo tienen a montones.
Hasta aquí todo muy lindo, ahora vamos a los números: sigue siendo más económico esquiar en Estados Unidos que en Argentina, a pesar de que hoy un peso no es un dólar. El valor del aéreo es lo que hace la diferencia, pero ¿les parece que realmente es así? Observe el lector la siguiente comparación: tarifas temporada 2007 del Breckenridge Outdoor Education Center comparadas con Desafío Bariloche. En pie de igualdad en cuanto a temporadas.
Breckenridge Outdoor Education Center
· Temporada media: día completo usd 170, si reserva con 14 días de antelación usd 145. De 9 a 12 y de 13.00 a 15.30hs. Medio día usd 100, si reserva con 14 días de antelación usd 85.
· Temporada alta: día completo usd 195, si reserva con 14 días de antelación usd 170. De 9 a 12 y de 1300 a 1530hs. Medio día usd 115, si reserva con 14 días de antelación usd 100. Esta tarifa incluye medio de elevación, instructor privado y asistente de ser necesario; equipo de esquí completo, esquíes, bastones y pantalón impermeable.
Desafío Bariloche no aclara temporada:
· día entero usd 215, medio día usd 115. Las tarifas incluyen equipos de esquí tradicional (carving) o adaptado (bi-ski o mono-ski), instructor y auxiliar. NO INCLUYEN pases de esquí, que en temporada media tienen un 50% de descuento y en temporada alta abonan el importe completo. Si se agregan los valores de los medios de elevación, quedan en un total de: día completo usd 250 día completo y usd 150 medio día en temporada alta y usd 230 y usd 130 en temporada media. Se recomienda reservar anticipadamente debido a la disponibilidad de equipos.
Con la anterior comparación no quiero sino enaltecer el trabajo que realizan organizaciones en Argentina, como Desafío Bariloche, quienes con mucho menos apoyo económico que en el exterior, brindan un excelente servicio que cuenta con muy buenos profesionales, altamente capacitados. Lo que necesito es que este servicio sea accesible económicamente (dentro de lo posible, dadas sus características especiales) a más cantidad de personas con discapacidades, porque son ellas las que llevan acompañantes y se quedan más tiempo, cuando les es posible realizar sus sueños. ¡Y quiero que esos sueños se hagan realidad en Argentina!
Por eso la comparación, por eso el pedido de compromiso de los empresarios, sobre todo de los centros de esquí, de los municipios, de los comerciantes, por eso el deseo de que, cada vez con mayor fuerza, se instale la idea de que si todos, en vez de preocuparnos por la dificultad que encierra el proyecto, nos ocupamos de que se haga realidad, será un negocio y, seguramente, lo será “para todos”.
Para saber más sobre este tipo de actividades: http://www.desafiobariloche.com.ar/ y http://www.boec.org/
Y para planear su próximo viaje a la nieve de nuestro país o a la del país del norte… por supuesto nelidabarbeito@ciudad.com.ar

martes 31 de marzo de 2009

Accesibilidad en la playa ... seguimos esperando


En la primera semana de marzo visité un balneario que me encanta, Cariló.
Cariló es el resultado de la visión de un gran hombre, Héctor Guerrero quien insistentemente plantó todo tipo de coníferas para fijar los médanos y desarrollar un bosque.
Invariablemente e incansablemente observo temas de accesibilidad, y demás está decirlo porque lo necesito.
Me sorprendieron algunos avances y muchos retrocesos.
Es realmente increible dado la cantidad de construcciones de galerías y hospedajes la falta de accesibilidad, me pregunto... no interesa, falta conocimiento profesional o simplemente es segregación selectiva de mercado?
Molesta que alguien con alguna discapacidad visite Cariló?
En la playa, falta total de ayudas técnicas para llegar al mar. NO HAY CAMINOS DE MADERA para llegar y cuando los hay son de 60 cm de ancho con lo cual más vale que te consigas alguien que pueda caminar en la arena. Eso sí afuera en la entrada hay una oblea que indica que allí puede estacionar alguien con discapacidad.
Me parece muy triste que se le vede el acceso a una persona con dificultades físicas el llegar al mar. En los balnearios hay
Algunas fotos narran la aventura de ir al baño en el centro. A la gran mayoría de ellos se accede por escalera caracol, los que están en planta baja en un estado poco deseable de limpieza por el gran tránsito.

domingo 8 de febrero de 2009

Ser como los demás sin capricho en El Capricho

Tener una entrada VIP auguraba un buen comienzo aunque VIP y accesible, sumado al factor campo, no suelen arrojar un buen resultado.
Pues este no fue el caso: al poner un pie en el suelo del estacionamiento del Haras El Capricho, vino raudamente alguien que manejaba una camioneta Toyota Prado que nos dejó en la entrada de la carpa VIP.
Allí nos informaron que las acreditaciones empezaban a las 12 del mediodía. En vista de que faltaban 45 minutos, comenzamos a recorrer el predio que cualquier persona puede visitar en forma gratuita al asistir a la Fiesta Hípica en el Haras El Capricho. Una hilera de más de 20 baños químicos estaba bajo una frondosa arboleda, cerca de las tribunas, desde donde se apreciaba cada uno de los obstáculos que jinetes y corceles debían sortear.

Accesibilidad, adaptación, tino y respeto

Mientras esperábamos para entrar seguíamos recorriendo. Encontramos bajo la sombra de añosos árboles una familia reunida y, entre ellos, un chico, quien a pesar de tener una gran discapacidad, parecía disfrutar del entorno y de quienes lo rodeaban. También vi llegar a un señor en silla de ruedas eléctrica, la cual andaba muy bien gracias a lo regular que era el suelo.
Llegado el momento de acreditarse, nos dejaron pasar primero. Lo que sucedió después es que casi al mismo tiempo, abrieron para el resto: eso hizo que casi me atropellaran. Al advertir lo que pasaba, una de las encargadas se acercó a nosotros y nos preguntó nombre y apellido para pre-acreditarnos; llegado que hubimos a la carpa, nos dejaron entrar y me ofrecieron una silla; pronto teníamos nuestra pulsera y la ubicación en la mesa.
Antes de llegar a la mesa, me indicaron dónde estaban los baños. Había de dos tipos: químicos ambos, pero unos como los que se ven habitualmente en actos públicos y otros dentro de unos trailers, que tenían más el aspecto de un baño común. Para llegar a estos últimos, que eran más cómodos, había que subir una escalera empinada. Me dijeron que, si no podía subirla, cerca había otros baños más accesibles pero que debía avisar para que me guiaran.
Cuando más tarde me dirigí, finalmente, a los baños, volvieron a ofrecerme esa opción, lo que muestra que, siempre, silenciosamente, había alguien para ayudar que escuchaba mi respuesta y la respetaba. Esto es: si me ofrecían ayuda y yo decía que podía sola, me dejaban: un verdadero logro.
El evento en sí, más allá de mis observaciones sobre accesibilidad, se notaba que estaba organizado con gran profesionalidad. Los diez años transcurridos desde la primera fiesta hípica mostraban que no sólo se había crecido en cuanto a popularidad del evento sino que también se había ganado en concurrencia, pero, por sobre todas las cosas, se había perfeccionado la organización y, dentro de ella, la accesibilidad y la forma en que se hacía posible gracias a la capacitación del recurso humano.

Me solicitaron que avisara al irme así un auto me estaría esperando para llevarme al mío. No lo hice, lo olvidé, pero al salir allí estaba esperándome. Me acerqué a felicitar al señor Gerardo Whertein, quien expresó dos cosas muy interesantes: una, que trataban de crear conciencia y otra que, a partir de que un familiar cercano se trasladaba en silla de ruedas, él siempre, al organizar algo, tenía en cuenta si el lugar era accesible o no para que alguien en esa condición se manejara con comodidad y autonomía.
Me fui feliz por haber disfrutado de un evento de talla internacional y con la sensación de que en el campo y lejos de la ciudad, también “se puede” apostar a que TODOS, los que caminan y los que no, los que ven y los que no, los que escuchan y los que no, puedan disfrutar de tamaño espectáculo, sin llevar a cuestas la preocupación de pensar si hay accesibilidad o no.
También me fui reafirmando que la flexibilidad de pensamiento, tan en boga en estos días en el mundo, siempre estuvo presente en la Argentina, esto es, si no está hecho te miran, te preguntan, te escuchan y lo más importante, TE AYUDAN.
Puedo decir que en El Capricho te escuchan, te entienden, te respetan y actúan en consecuencia.

jueves 8 de enero de 2009

ACCESSIBLE TRAVELING SERVICES IN ARGENTINA

Hello everybody! Happy new year! I apologize for being so silent in the blog, the cause, fortunately lots of work. I’ll try to keep you posted in English, Portuguese and Spanish that will be my challenge for 2009.
Whether you stroll in a scooter, in a wheelchair or with a cane, Buenos Aires is an amazing city to visit, although it is not the most accessible city with some cool tips, your stay could be a one not to forget.
You will hear most of the people complaining about the shape of streets, avenues and ramps if existing. There are a lot more ramps than they used to be five to ten years ago but still they are not enough. There is still a lot to do as it is a big city in a country not very conscious of the accessibility issues. As always in life you can see the glass half full or half empty. I always chose it to see it full.
I have been writing a lot in the blog, but not in English, so my anglo friends want me to jot down what I do.
So let’s start from the very beginning, I went to University to study tourism and after getting my degree I specialized in Accessible Tourism.
I work in a very big travel travel agency called TTS VIAJES, where, I am in charge of the Independent Living Tourism department where we make tailored travel arrangements to visiting different areas of interest.
http://www.ttsviajes.com/pages/vidaindependiente.asp
As Argentina is not known for being very accessible an experienced travel agent is needed in order not to have surprises as for accessibility matters in: public and private transportation, hotel facilities and tourist services.
I do it for people that live in Argentina and want to visit other parts of the world as well as for people that comes from abroad and want to visit all the Argentinean wonders.
As for foreigners coming to Argentina let me tell you that the number one in the WANTED TO GO ranking is visiting The Patagonia, then the waterfalls and the northwest Andean mountains. And lately the wine trails are ones of always increasing fame.
Believe it or not in a NOT VERY STANDARIZED ACCESSIBLE COUNTRY, practicing rafting, scuba diving and paragliding is a lot easier than strolling in a downtown street or wanting to use the toilet in a restaurant.
This brief was about what I do in the industry of tourism as for accessible travelling services, to come later on, Accessibility in hotels and tango shows and Interviews to dearest friends and their trips to the best places in Argentina.

lunes 13 de octubre de 2008

Historia de amor en San Antonio de Areco

Historia de amor en SAN ANTONIO DE ARECO.

San Antonio de Areco, es la cuna de de la tradición Gauchesca, a sólo 112 km de la capital federal y casi todo el camino por autopista hacia el norte, es tan cerca de Pilar que uno ni alcanza a preparar un mate que ya llegó. Luego de visitar los atractivos históricos de la ciudad, deleitarnos con unas infaltables empanadas seguidas de delicioso asado y antes de disfrutar de una apacible noche en su confortable hotelería, tuvimos hermosa invitación: té en Champay.
Juan es un prestigioso empresario, de ceño duro y adusto. Argentino, de padres alemanes es muy bromista y un excelente anfitrión así como Cristina, su esposa y Vera su hija. Él y Vera aman los caballos y demuestran ese amor en el Haras Chimpay, a sólo 5 kilómetros del mágico pueblo.
Ellos crían yeguas que dan a luz caballos pura sangre que luego son preparados para correr carreras. El día que los visitamos tuvimos la suerte de ver un potrillito que había nacido hacía 5 días. Él había visto nacer a su madre asique lo consideraba verdaderamente un nieto.
Sorprende del Haras desde la construcción hasta el tratamiento que reciben estos animales. Los Caballos viven y se crían en espaciosos Boxes con vista a la llanura, cosa nada común en estas estructuras. Todos los días los ojos se les llenan de vida con el sol que ven nacer o ponerse. Los gallos y pájaros que pasan por el lugar también les alegran la vista. Ni bien Juan se acercaba y nos empezaba a contar la historia de cada uno al tiempo que los acariciaba nos sorprendía observar como los otros relinchaban pidiendo cariño. Luego de un rato me acostumbré al tamaño y el porte y logré acercarme a hacerles caricias, al hacerlo sentí una sensación de brindar y recibir amor inédita. Entonces empecé a observar a Juan, en esos momentos era como un niño mostrando su tesoro más preciado. Palabras de amor surgían de su boca y los caballos lamían su mano y se dejaban acariciar bajando la cabeza. Héctor lo imitó pero con suerte diversa, no sabía que a los caballos les gustaba mordisquear camperas!!!! Casi pierde un pedacito del codo!!!

Luego volví a la casa y los tres hombres fueron más lejos donde estaban los caballos sueltos. Adrián, el fotógrafo de la jornada, saludó a uno con una caricia y no pudo librarse de él, lo guío por el campo a cambio de caricias. Finalmente el fotógrafo se dejó fotografiar abrazado a su nuevo amigo.


Nos fuimos con sólo un plan en mente, Volver!!! Días más tarde Juan me contó que ya hay 5 nuevos potrillitos. Ya estamos planeando el regreso.

Ese día entendí cabalmente el valor de la llamada 'equinoterapia' también que no sólo es para personas con discapacidades sino para todos, también los que no tienen discapacidades visibles pues ellos nos brindaron, amor, paz, y un atardecer único e inolvidable.

Muchas gracias a los anfitriones y al equipo!!! (queda a criterio del lector saber cuál es cuál)



jueves 28 de agosto de 2008

- LA PLATA - JORNADA SOBRE TURISMO ACCESIBLE - 23 de Agosto 2008

Finalmente, el día llegó. La Plata lucía radiante: el sábado se presentó con una temperatura digna de primavera y un sol brillando en todo su explendor, ideal para disfrutar al aire libre. Por eso me sentí más halagada aún por la convocatoria.
La presentación fue muy solemne pero luego llegó el momento de descontracturar. Había mucha gente del gremio (no olvidemos que era la Comisión de Abogados discapacitados) y, entre nosotros, la risa aflora aún más rápido.
Muchas gracias por la atención, por las risas, por los comentarios hechos desde el público, el silencio, las preguntas, las flores y el aplauso.

Me alegró mucho luego de la disertación de Eugenia y la mía hablar con ustedes, café y masitas de por medio.
Los invito, como dije sobre el final, a HACERNOS VER: sólo se cumplirán las leyes y se nos considerará como mercado cuando nos vean. Si salimos y no hay algo, nunca está demás hacérselo saber al dueño del lugar y hacerle ver lo que se pierde por no tener las comodidades.

Agradezco también al Dr. Alejandro Costa Hoevel, que fue quien me acercó a la comisión, y a la Dra. Silvina Cotignola, que se ocupó de contactarme y coordinar el tema sobre el que disertaría.




Por ahora no conozco los nombres de muchos de los asistentes pero descuento que no será la última vez que nos veamos. Entre el público había mucho material para un suculento anecdotario de buenas y malas prácticas en el tema accesibilidad. Había gente con múltiples discapacidades, por lo cual el rango debe ser muy extenso. Desde aquí los invito a dejar alguna anécdota en los comentarios de este blog para dar el puntapié inicial a un documento un poco más formal que sirva a quien quiera saber un poco más sobre la temática.
También pueden enviarlo a mi mail nelidabarbeito@ciudad.com.ar